Mi principal razón para este abandono es que, como digo, después de 4 episodios, aún no se de qué va la serie. Si, vale: el protagonista es Don Draper (Jon Hamm) que trabaja en una agencia de publicidad en la Madison Avenue (de ahí lo de Mad Men), la calle donde están las agencias más importantes del mundo. Este hombre, machista y parco en palabras, es el encargado de la división de publicidad, y el que posee las cuentas más suculentas del mercado (Gillette, Lucky Strike, etc.). Tiene mujer y dos hijos, pero frecuentemente visita a otra que le cura las penas. Además de Don Draper, también está Peggy (Elisabeth Moss), su nueva secretaria, una chica de pueblo que peca de pardilla pero que no parece dejarse llevar por el machismo de la época…Y ya está. Eso es todo. Luego hay una enfermedad de la mujer de Draper, otro lío con una de sus clientas,… y poco más.
Realmente me encuentro perdido con esta serie. Es evidente que su ambientación y su excelente recreación de los años 60 son un punto a favor, pero casi podría decir que son los únicos. Es más, para ver Mad Men, casi prefiero ver Cuéntame, que básicamente es lo mismo, solo que la primera está basada en el mundo de la publicidad, y la segunda en la vida de una familia durante el periodo franquista y la transición. ¿Interpretaciones? Imanol Arias es tan bueno como Hamm, al que en mi opinión, han encumbrado injustamente. Hace una semana, cuando hablé de Dexter, comenté que no sabía muy bien por qué le habían quitado el globo de oro a Michael C. Hall para dárselo al publicista, pero es que ahora, vista Mad Men, todavía lo entiendo menos.
Como no quiero escribir solo cosas negativas, comentaré un par de puntos que si que me gustaron. Para empezar, la ingente cantidad de cigarrillos que fuman durante toda la serie. Esta gente tuvo que terminar con un cáncer de pulmón de narices cuando acabó el rodaje. Mención especial para la escena de la secretaria en la consulta del ginecólogo, y este entrando fumando como un descosido mientras la “examina”. Y por otra parte, es una clara reprimenda a la sociedad de aquella época, que trataba a las mujeres como objetos de decoración, y cuyas habilidades estaban únicamente encaminadas a servir a los hombres. Es decir, en Mad Men solo vemos secretarias y amas de casa. Y para dos mujeres que vemos fuera de esos ámbitos en toda la serie, una es prostituta y a la otra la tildan de solterona por llevar adelante el imperio que le legó su padre y no haberse casado.
Notaréis esta entrada bastante más corta que el resto de las que suelo escribir, pero es que realmente tengo muy poco que decir sobre Mad Men. Así que para no rellenar espacio porque sí, terminaré diciendo que la razón principal para que dejara de verla no es que no tuviera un argumento definido, ni que no me gustaran las actuaciones, ni nada de eso. El motivo ha sido que ME ABURRÍA. Me aburría tremendamente viendo la serie. Los capítulos (de casi 50 minutos) se me hacían eternos, y que queréis que os diga, pudiendo disfrutar de series que aún tengo en el tintero, como Chuck, Dexter, FNL, o volver a ver una y otra vez Lost, prefiero dejar de lado Mad Men, antes de que me de un ataque de somnolencia mientras veo un capítulo y me golpee la cabeza con algo al caer.
sábado, marzo 01, 2008
ABANDONO MAD MEN, ESA SUPUESTA OBRA MAESTRA
viernes, febrero 08, 2008
UNA SEMANITA CARGADA...
Esta semana ha sido bastante variada. Al estreno de la 4ª temporada de Lost, que eclipso toda la actualidad televisiva, hay que sumarle el resto de series que aún tengo en danza, y que creía que podría terminar con algunas, pero no ha sido posible y al final solo he finiquitado una (pero vaya una…). Os hago un pequeño resumen de cómo ha ido la semanita.
Empiezo con Gossip Girl. Es en la que más centrado estoy ahora mismo. Solo me quedan 3 ó 4 capítulos para terminar la temporada, pero ya se pueden ir vislumbrando algunas cosillas. Primero, el interés general de la serie ha bajado muchísimos enteros. Lo que en un principio prometía ser una cruenta lucha de gatas entre la chica más poderosa de NY y la más envidiada, se ha convertido, tras la tregua, en otro producto teen que solo consigue mantener nuestra atención tirando del as en la manga que nos gustó a todos desde el principio: la estética y el lujo del Upper East Side.
Además, varios detalles. Me resulta insoportable la forma de ser de la madre de Nate. Lo único que me viene a la mente cada vez que la veo es: mujer-robot-florero incapaz de ver más allá del lujo y la ostentación que la rodean, con una nula perspectiva para ver los problemas de su marido con las drogas, o de cómo su hijo aborrece su noviazgo con Blair desde el primer día.
Hablando de Blair, sabía que era estirada, pero esto ya me parece excesivo. Su papel queda ya muy lejos de aquella sensual Lolita con la que debutó en House, donde sí que podía llegar a resultar deseable. El capítulo en el que prueba como modelo para la firma de su madre, es un claro reflejo de cómo la escoba que lleva metida por el culo no le saldrá jamás. Y se que es su papel, pero lo desarrolla de una forma muy desagradable. Sin embargo, nos deja una buena frase con la que me reí un montón: "Chuck, ya sabes que yo adoro a todas y cada una de las criaturas de Dios pero, ¿esas mariposas en tu estómago? Deben ser asesinadas".
Y que decir de Chuck. A pesar de ser uno de los personajes más detestables de la historia de las series teen, va cogiendo forma día a día como un auténtico diablo, que realmente disfruta de la opulencia que le brinda el Upper East Side. Cómo bien comenta en uno de los episodios, “solo me preocupo por dos cosas: el dinero, y la felicidad que este puede traerme”
Cambiando el tema, ayer por fin pude terminar de ver la temporada completa de Damages. Madre mía, que pedazo de serie. No me extenderé mucho porque quiero dedicarle un artículo completo a esta maravilla que nos ha regalado la cadena FX. Creía que con Pushing Daisies habíamos encontrado la joya de esta apagada temporada de series, pero de repente, emergió esta obra maestra para dejarnos a todos mudos. Es increíble cómo la trama se ha ido volviendo más y más interesante, acercando los dos espacios temporales que nos han ido mostrando, hasta eclosionar todo en un alucinante season finale que, como ya he dicho, comentaré en una entrada aparte.
Sigo con Journeyman, aunque no os lo creáis. Y realmente entiendo por qué la han cancelado. La cosa se está volviendo algo cansina y si sigo con ella es porque al ser tan pocos capítulos los que hay de temporada, me da cosa dejarla a medias. Pero me reinvindico en lo que ya dije anteriormente: Kevin McKidd, que actor más inexpresivo, que muecas tan raras, que cara más difícil de mirar,… En fin, no puedo decir que me apene la cancelación, la verdad.
Empecé Terminator: Sarah Connor Chronicles, y tengo que decir que por mucho que intente seguir la estela de una saga que a mí personalmente me encanta, o mucho mejoran el resto de los capítulos, o se queda en un mero intento que termina el telefilm. Tengo intención de escribir tranquilamente sobre esto, pero para ir abriendo boca, dos cosas: 1. Por mucho que me guste Lena Headey, no le llega ni a la suela de los talones a Linda Hamilton, y realmente creo que no han elegido a la actriz correcta para una serie así. Y 2, una pregunta que siempre me he hecho cuando veo pelis/series de robots: ¿por qué el actor no da signos de ser un cyborg, hasta que comienza a pelear y empieza a hacer gestos en “plan baile del robot”? Sobre todo esos giros de cuello con mirada maléfica, es que me matan. Y si, lo digo por la chica encargada de proteger a este John Connor que, si bien no está a la altura del drogadicto por antonomasia Edward Furlong, si que creo que es mejor elección que el pobre Nick Stahl que vemos en la desafortunada tercera parte.
Esta misma tarde, mientras esperaba a que se bajara el 4x02 de Lost, me he puesto el piloto de Mad Men, una serie que tenía muchas ganas de ver por el aluvión de premios que se llevó en la pasada edición de los globos de oro, y cuya temática no me atraía en principio, pero esperaba que esto se resolviera con la factura que nos prometían de una serie sobresaliente. Y de momento, no ha sido así. Me ha dejado bastante frío el primer episodio. Ha sido curioso ver cómo creaban sobre la marcha el famoso slogan de Lucky Strike “It’s toasted”, pero poco más, la verdad. Seguiré viéndola, por supuesto, y cuando tenga una opinión algo más formada me volveré a remitir a ella, pero a día de hoy tengo que decir que no me ha dejado muy buen sabor de boca.
Mientras escribo esto estoy esperando para ver el segundo de Lost, y tengo una buena noticia para todos: por fin estoy en disposición de ver Dexter. Sunne me ha calentado la cabeza a base de bien, y como quería esperar a terminar con alguna serie para empezar con otra nueva, tras las aventuras de Patty Hewes llegarán próximamente a mi pantalla las del bueno de Dexter, que me han dicho que es un pieza en condiciones…
Bueno, como podéis ver, una semana cargadita en toda regla. Y si tengo que ser sincero, voy bastante retrasado porque mi novia está en plena época de exámenes y no quiero avanzar mucho para poder verlo todo luego con ella, que si no… Ay! Bendito estado de felicidad que nos dan los EE.UU….
