La primera en caer fue la temporada 1 de Me llamo Earl, y aunque mi valoración inicial de esta serie no fuese excesivamente buena, debo admitir que he terminado encariñándome con Earl y Randy. Por muy pordioseros y delincuentes que sean, siguen siendo buena gente y hay capítulos en los que he llegado a descojonarme. Para mi recuerdo quedará aquel en el que una antigua novia de Earl, encarnada por Juliette Lewis, trata de vengarse de Joy por haberle robado a su hombre. Esto no sería nada raro si no fuera porque la ex se ha convertido en una cazarrecompensas sedienta de sangre. La secuencia del entrenamiento de la ex de Brad Pitt es ya mítica. El hecho es que ya he empezado la segunda temporada, y de momento pinta bastante bien: Catalina bailando (bueno, saltando) en un club de striptease, Earl acostándose con la madre de Ralph, Randy con novia,… Eso sí, hecho de menos algún nuevo personaje, pero supongo que aun queda mucha temporada.
Siempre me han llamado mucho la atención las series cuyo principal reclamo es una estrella de Hollywood que se pasa a la pequeña pantalla. Así fue como llegué a In treatment, un drama psicológico (y nunca mejor dicho) que versa única y exclusivamente sobre las sesiones de un psiquiatra (Gabriel Byrne) con sus pacientes. Cada episodio es una sesión con un paciente distinto, y toda la acción transcurre en la consulta. Son diálogos puros y duros, crudos como la vida misma, donde el único recurso es el buen hacer del actor. Solo llevo un par de capítulos, pero de momento está siendo impresionante seguir sus testimonios. Además, por lo que he podido averiguar, la primera temporada son un montón de capítulos! Como ya comenté con Damages, parece ser que los actores de siempre se están dando cuenta de que la verdadera calidad está ahora en la televisión.
Me encanta Como conocí a vuestra madre. Puedo asegurar sin ningún atisbo de duda que es mi comedia favorita, y claramente es la sucesora natural de Friends. A principios de semana terminé la segunda temporada, a carcajada limpia, y aunque le prometí a mi novia que no lo haría, traje a casa la 3ª temporada al día siguiente. Aun me río cada vez que recuerdo a un oscuro Marshall llamando a Barney a la oficina: “Tio, mira tu email…” Os dejo el video:
Lo juro, estoy deseando llegar ya al mítico episodio de Slapgiving que tanto ha dado que hablar. Y por si no lo había dicho ya, Barney es dios, y un Emmy para Neil Patrick Harris YA. Aunque eso sí, me mosquea bastante que las audiencias de esta maravilla solo suban cuando aparece Britney Spears en pantalla…
Aunque me ha costado, por fin terminé Journeyman. Y os parecerá extraño, pero viendo la calidad de los últimos episodios, me da hasta un poco de pena que la serie haya sido cancelada y la cosa quede tan en el aire. Como recordaréis, mis primeras impresiones no fueron muy buenas, y aunque durante gran parte de la temporada la cosa no cambió, en sus últimos 3 ó 4 episodios la trama va centrándose en el por qué de los viajes en el tiempo y en las conexiones entre otros viajeros, y podría decirse que la cosa se pone realmente interesante. Nunca será la mejor serie de la historia, pero con al final, con la tontería, terminé enganchado. Si hay que buscarle un punto positivo a la cancelación, es que ya no tendré que verle más el careto a Kevin McKidd… ah no, que también sale en Roma…
Haciendo caso de algunos compañeros, me hice con la primera temporada de The Office, en su versión americana, que es la que todos conocemos, con Steve Carrell a la cabeza. Que no se me cabree nadie, pero en lo poco que llevo visto, no me está pareciendo ninguna maravilla. Tiene sus puntos, sí, pero Carrell no es precisamente uno de mis cómicos favoritos y eso lo estoy notando. Sin embargo, como digo, solo llevo un par de capítulos así que aún no la descarto, ni muchísimo menos. Es más, tengo bastantes esperanzas puestas en el “subdirector” de la oficina (Dwight creo que se llama), ese friki con gafas que guarda el auricular de su teléfono bajo llave para que nadie lo use. Y por si alguien se lo está preguntando: no, no la estoy viendo en V.O., pero es que estando en español me da mucha pereza ponerla en inglés. Sin embargo tengo los capítulos en dual, así que puede que algún día los vea en formato original.
Sarah Connor Chronicles sigue su particular cuesta abajo. Mi novia ya ha dejado de verla y me he quedado solo ante el peligro. Las tramas son poco interesantes y el único recurso a estas alturas parece ser solo el de constantes guiños a la saga original, así cómo caras, gestitos y poses de Lena Heady, que parece que más que proteger a su hijo, lo que quiere es ligárselo (por edad, ahí ahí andan…). Voy a terminar la temporada por respeto al Terminador que aún guardo en mi mente, pero que no cuenten conmigo para el próximo año.
La cuarta temporada de Anatomía de Grey está siendo otra de las elegidas. Sinceramente creo que ha perdido el gancho de anteriores temporadas, y sus personajes han decaído muchísimo, sobre todo algunos como el de Izzie, cuyo amor por O’malie roza ya lo inaguantable. Además, no ha ayudado el hecho de que uno de mis personajes favoritos, Addison (Kate Walsh) se haya marchado a su propia serie, Private Practice (que por cierto aún no he visto). Eso sí, me parece un acierto la inclusión de la hermana de Meredith, Lexie. Por mucho que diga la gente, Chyler Leigh es buena actriz, y con un poco de suerte, los guionistas verán algún día la luz y matarán salvajemente a su hermana para que ella se quede como protagonista absoluta, y la serie pueda seguir llamándose Anatomía DE GREY. Sí: odio a Meredith, y es posible que incluso haga una entrada aparte solo para gritarlo a los cuatro vientos.
Y ya para terminar, una buena noticia: por fin el mundo de la televisión ha sido justo y le han dado una serie a Elisha Cuthbert, la ceniza hija de Jack Bauer. Poco puedo comentar de este proyecto salvo lo que pone en este link, pero una cosa si que puedo asegurar: la belleza y talento de esta chica se merecía una oportunidad ya, y aquí tenéis a uno que se va a ver todos los capítulos de Ny-Lon.
