Por suerte, para los capítulos post-huelga pudieron insuflarle el oxígeno que había perdido, y se sacaron de la manga un nuevo personaje que ha sabido darle alas a estos últimos 5 episodios: Georgina, interpretada por la eterna hermana de Buffy, Michelle Trachtenberg.
Pero hagamos un pequeño resumen de cómo han quedado las cosas de cara a las vacaciones de verano de los Upper East siders. Spoilers de la season finale a partir de aquí.
En el sector adulto, hemos vivido las conclusiones más “adultas”, valga la redundancia, sobre todo en la boda de Lily y Bart Bass. Porque sí: la noticia es que al final se han casado. ¿Era el único que pensaba que Rufus se llevaría el gato al agua? Yo tenía mis dudas, pero se me despejaron cuando ví a Lily en el backstage del concierto del padre de Dan, babeando como una quinceañera. Y ya no digamos cuando, la noche antes de la boda, se va a la cama con alguien que no es precisamente su futuro marido… Por supuesto, había que jugar un poco al despiste y esa última imagen de la pareja, cogidos de la mano un minuto antes de subir al altar, casi nos engaña a todos.
Aún así, creo que el hecho de que se case dota a la serie de un realismo que le estaba faltando desde el principio, y nos hace darnos cuenta de que la vida no es siempre un cuento de hadas. ¿Os imagináis a la madre de Serena viviendo en el loft de los Humphrey? No duran ni una semana. Aunque eso sí, ya quisiera yo pillar ese apartamento en pleno Brooklyn.
Chuck sigue siendo Chuck, no puede evitarlo. Y a pesar de que rajara en contra de él la primera vez que escribí sobre esta serie, tengo que reconocer que el personaje ha ido ganando enteros, y se ha convertido en una pieza indispensable, sobre todo en el momento en el que hace tándem con Blair para ayudar a Serena en su lucha contra Georgina. Todo se resume con esa gran frase de la propia gossip girl:
“Avistados: Chuck y Blair uniendo fuerzas para salvaguardar el honor de Serena. Con amigos como estos, ¿quién necesita ejércitos?”
Y me ha parecido absolutamente genial su última escena, tirando el ramo de flores que iba destinado a Blair, para comenzar el cortejo a Amelia, la nueva ayudante de su madrastra. Espero que en la segunda temporada Chuck y Blair retomen su relación de una forma distinta, ya que por mucho que se parezcan, no termino yo de verlos como pareja.
Por cierto, hablando de Blair, es increíble ver como ha pasado de ser la protagonista absoluta (junto con Serena) a una mera comparsa en los últimos episodios, sobre todo después de que se cerrara su trama como Jenny (a la que, oficialmente, no soporto). Su mundo es el Upper East Side y estuvo bien verla caer de su trono, tras ser empujada por una jovencita, 1000 veces más guapa que ella, pero ni con la mitad de poder. En cualquier caso, no es algo que me moleste mucho que la hayan ido echando a un lado, porque personalmente es el personaje que menos me gusta, aunque, al igual que pasa con Chuck, Gossip Girl no sería lo mismo sin ella.
En cuanto a Jenny, parece haber aprendido la lección, y salvo sorpresa, poco podrá ya aportar a futuras tramas, excepto, claro está, su futura pasantía en la casa Waldorf, donde se las tendrá que volver a ver con su archienemiga. De hecho, esa ha sido su única escena en esta season finale (yo ya creía que ni salía).
Vanessa (la más guapa de toda la serie, con muchíiiiiiiiiisima diferencia) parece haber encontrado en su Némesis particular aquello que tanto tiempo había buscado. Una vez confirmado que Dan es un coñazo insufrible, ha optado por la opción Nate, para regocijo de sus fans (que según leo por ahí, se cuentan por miles…). Sigo sin ver a Jessica Szhor en esta serie, y no se por qué, pero en cualquier caso, es refrescante que de vez en cuando salga una chica que no sea tan estirada como las farolas de la calle por la que van en limousina.
Y llegamos al meollo de la serie (o eso dicen): Serena y Dan. Dan y Serena. La pareja que nos confirma que Gossip Girl es ficción, porque una chica como ella jamás estaría con un tío como él. Porque ese tipo de tíos, en el mundo real, por muy románticos y sentimentales que sean, no conseguirían ni olerle el perfume a una mujer como Serena. Y sin embargo, en esta serie, se enamoran locamente. Manda webs.
Pero ahí no queda la cosa. Los guionistas quieren ir más allá y entonces… tachánn!… ¡¡ÉL LA DEJA A ELLA!! Tan increíble como el maquillaje eterno de Blair. Lo siento pero no me lo trago. No trago a Dan y no trago su caidita de ojos ni su ininteligible verborrea. Aunque el tema no es este, que me voy por las ramas. El tema es que Georgina, azote de la noche neoyorquina, vuelve a aparecer en la vida de Serena para reconducirla por el mal camino que parecía llevar antes de que empezara la serie.
Tengo que decir que me parece un acierto de casting la elección de Michelle Trachtenberg, porque hay que ver que cara de mala pécora que tiene la jodía. Eso sí, sin perder ni un ápice de ese halo de chica Channel nº 5 caminando por París. El caso es que, tras grabar a Serena matando (indirectamente) a un tío, enviarle droga, emborracharla, quitarle al novio, destapar que su hermano es gay y, por último, hacerse la víctima, tiene la inmensa suerte de que aún no le han igualado las puntas, como se dice en mi barrio.
De momento parece fuera de combate pero, a riesgo de equivocarme porque no he leído ninguna noticia para la segunda temporada, seguro que Georgina volverá a hacer de las suyas en la zona pija de Nueva York, y por mucho que nos resistamos, nosotros estaremos ahí para verlo.
