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miércoles, mayo 14, 2008

EL DIA QUE DEXTER SE CONVIRTIÓ EN KIRA

Muchos me habréis oído hablar ya de un manga japonés llamado Death Note, que trataba sobre un chico extremadamente inteligente, Light Yagami, aparentemente normal, que un buen día descubre un cuaderno mágico, cuyo poder era matar a todo aquel cuyo nombre apareciera escrito en él. Así, Light empieza a eliminar criminales, para limpiar poco a poco el mundo de individuos indeseables. No se si os va sonando ya este argumento.

El caso es que a Light, que encuentra tanto seguidores de su obra como detractores, empieza a conocérsele en todo el mundo como “Kira” (que es como se pronuncia “Killer” en japonés), y su fama consigue que el detective más famoso del mundo, “L”, se interese por su caso y decida ir tras él, enzarzándose en un continuo y brillante desafío entre ambos, poniéndose a prueba el uno al otro, con el único objetivo de exponer la identidad del otro.

Establecido ya el preámbulo, comienzo con la entrada en sí: ayer terminé la segunda temporada de Dexter, y si bien no estoy tan sumamente alucinado como todo el mundo me aseguraba que me iba a quedar, sí que puedo decir que esta serie se ha hecho un hueco entre mis favoritas. Ojo que habrá algún que otro spoiler.

Y no se si mientras hablaba de Death Note, alguno de vosotros ha cerrado los ojos y ha visto trasladado ese mismo argumento a Dexter, con el susodicho en el papel de Light Yagami, o Kira, y con el agente especial Lundi haciendo las veces de “L”. Desde el principio de la serie las similitudes eran evidentes: un asesino con un trabajo normal durante el día, que en sus ratos libres se dedica a purgar criminales haciendo uso de un método muy concreto: los cuchillos y su ritual del plástico en el caso de Dexter, y las anotaciones en la libreta de la muerte en el de Kira.

Pero con la llegada del agente especial Lundi las comparaciones se tornaron casi obligadas. Constantemente el agente del FBI ponía a prueba al forense, esperando que este diera un paso en falso, que cometiera el más mínimo error que le llevara a quitarse la careta y mostrarse abiertamente como el asesino que es.

Además, en ambas series se debate sobre la dualidad moral de las acciones del asesino. Tanto Kira como el Asesino de la Bahía matan única y exclusivamente a criminales, gente malvada que han escapado de la justicia, y eso lleva a la gente que presencia esta purga a sentirse dividida entre la repulsa al acto del asesinato en sí, y la aprobación silenciosa que les merece el hecho de limpiar las calles de criminales.

Me gustaría hablar un poquito sobre la que ha sido uno de los pilares de esta segunda temporada: Lila. No ha sido un personaje tan espectacular como esperaba… hasta los últimos 2 episodios, cuando no dudó en intentar quemar vivos a los hijos de Rita y al propio Dexter, tras enterarse de que estuvo a punto de ser “purgada” por el famoso Asesino de la Bahía. O cuando, tras descubrir a Doaks enjaulado en la cabaña del lago, decide provocar una explosión por escape de gas, para preservar así el secreto de Dexter, que el sargento había ya descubierto.

Por cierto, no me esperaba que muriera Doaks. Estaba seguro de que al final el cadáver carbonizado que sacan del agua terminaría siendo de algún pobre pringao que pasaba por allí, y la caza continuaría en la siguiente temporada. Una pena porque me encantaba el rifirafe continuo que se llevaban él y Dexter.

Vuelvo a Lila. Se quedó en pirómana, aunque yo pensaba que siendo su alma gemela, como ella tantas veces repetía, estaríamos ante otra asesina en serie que oculta su verdadero rostro durante el día. Sin embargo, me resulta muy intrigante la forma en la que se engancha de manera enfermiza a Dexter, como sigue sus pasos, como acecha a sus seres queridos, y sobre todo, como le manipula para que esté a su lado.

De hecho, ella consigue sacar la versión más siniestra y agresiva de nuestro asesino, cuando empieza a merodear a Rita y a Debra, y Dexter, totalmente sincero ya sobre su “adicción”, la amenaza con esa conversación tremenda:

Dexter: “No te acerques ni a Rita ni a los niños. No te acerques a mi”

Lila: “¿O que?”

Dexter: “O conocerás al monstruo”

Para mi gusto ha perdido algo de la frescura que se desprendía de la primera temporada, ese dulce sabor de la novedad, que inevitablemente se ha ido desvaneciendo durante la segunda. Eso no quita para que lo que ya era genial al principio, haya seguido siéndolo ahora: Masuka, por ejemplo, sigue en plena forma. Tal es su retorcida mente, que el resto ya ni se sorprende cuando opina sobre los “bonitos pechos” del cadáver que acaban de encontrar descuartizado. O Debra, que gracias a que la cadena Showtime es un ente privado, puede dar rienda suelta a su retahíla de tacos, hasta cuando se pone cariñosa.

Resumiendo, que es gerundio: tenía las expectativas tan increíblemente altas para esta segunda temporada, que a pesar de tener una factura tan impecable como la primera, se me ha quedado algo escasa. Le ha faltado ese puntito extra que la habría convertido en magnífica. Me estoy arrepintiendo un poco mientras escribo esto, porque la verdad es que disfrutaba muchísimo cada episodio, pero me da rabia que solo hayan podido sorprenderme a medias con un argumento, y sobre todo un personaje, tan maravillosamente trenzados.

Lo dicho, a los que os gusta Dexter (a casi todos, lo se), y queráis ir abriendo boca mientras esperamos la 3ª temporada, os recomiendo encarecidamente que le echéis un vistazo a Death Note. Vale que es un manga y que puede parecer friki, pero sinceramente pienso que va un paso más allá en el dilema ético que tan de moda ha puesto nuestro forense favorito sobre si un criminal debe vivir… o debe morir.

jueves, febrero 21, 2008

VALE, LO ADMITO: DEXTER MOLA

Teníais razón. Dexter es todo un descubrimiento. Hace ya más de un año que vi el capitulo piloto por primera vez, y he de confesar que no me agradó en absoluto. Me pareció una recreación más, de tantas que se han hecho ya, de un asesino en serie que trata de ocultar su oscuro rostro a todos los que le rodean. No me gustó que la historia se desarrollara en Miami, por lo desagradable del ambiente: mucho sudor, camisas empapadas y música cubana las 24 horas. Y tengo que decir que eso sigue sin gustarme, pero el pasado fin de semana volví a ver el piloto, convencido de que tenía que darle otra oportunidad, ante la insistencia que la blogosfera teléfila ponía en su infinita calidad, y ¿qué puedo decir? Parecía un capítulo distinto. El sudor y la música cubana seguían ahí, pero pude ver más allá del cliché del hombre tranquilo con su alter ego asesino, y realmente disfruté los 50 minutos que dura. Por cierto, que duración tan rara para una serie, ¿no?


Del argumento poco puedo decir yo que ya no sepáis vosotros. Dexter (Michael C. Hall) es un criminólogo forense especializado en el estudio de la sangre, que aparenta tener una vida normal durante el día, pero que por la noche se dedica a canalizar sus impulsos asesinos con todas aquellas personas que él cree que son merecedoras de una muerte lenta y dolorosa. De esta “afición” suya no sabe nada su novia Rita (Julia Benz), una mujer apocada, con dos hijos, que adoran a Dexter, y que se separó de su marido tras una brutal violación. En escena también aparece la hermanastra de Dexter, Morgan (Jennifer Carpenter), que también es policía y que sueña con llegar algún día al departamento de homicidios (no os preocupéis, lo consigue a los pocos episodios). La apacible vida de Dexter se ve pronto truncada cuando otro asesino, conocido como el Ice Trucker, comienza a descuartizar personas recreando escenas de la infancia de nuestro protagonista, retándole a una competición por ver quien atrapa a quien.

Una de las cosas que me gustan de esta serie, es la aparición de un hilo argumental común (el asesino del camión de hielo) que se desarrolla durante toda la temporada, aunque en cada episodio se trate el tema de una persona distinta ajusticiada por Dexter, o una nueva pista de su enemigo. ¿Por qué será que me gustan más las series sin capítulos auto conclusivos? El caso es que durante esta semana mi novia y yo hemos devorado 11 de los 12 capítulos que componen la primera temporada, y hemos quedado encantados con el resultado. Escribo estas líneas a falta de ver la season finale, que a mucho tardar, veré mañana o pasado.

Sobre el protagonista, solo diré que Michael C. Hall no me parecía, en principio, un actor que pudiese dar mucho más de sí. La primera vez que vi el piloto percibí que su actuación era la de cualquiera que interpreta a un asesino que no quiere ser descubierto: discreto, simpático y con ligeros toques inquietantes en sus gestos. Pero luego me di cuenta de que consigue algo más. Consigue divertir con sus maquiavélicos pensamientos. Una omnipresente voz en off nos persigue durante toda la serie mostrándonos la verdadera visión de la vida que tiene Dexter, y esto, unido a su repertorio de gestos de psicópata, nos dejan lo que en mi opinión es una gran actuación. Lo que me sorprendió es que no estuviese nominado a los premios Emmy del pasado año (creo que ganó James Spader), y lo que me sorprendió aún más, es que perdiera el globo de oro ante Jon Hamm (Mad Men). Pero bueno, los premios son así.

No se si será una sensación mía o vosotros también la compartís, pero a falta de ver como se desarrolla el último capítulo, creo que nos han revelado demasiado pronto al rival de Dexter. Pienso que se le podría haber dado algo más de juego al asunto, y habernos dejado enganchados así hasta la siguiente temporada, pero ya digo que me falta por ver la season finale, así que lo mismo tengo que escribir aquí dentro de poco para retractarme.

Para finalizar, me gustaría destacar 2 pequeños apuntes que me han encantado. Primero, la espectacular secuencia del capitulo 1x10, con Dexter entrando en la habitación del hotel llena con la sangre de las víctimas del asesino del hielo, y los contínuos flashes de la infancia de nuestro protagonista presenciando la muerte de su madre. Y dos, la inquietante banda sonora que acompaña durante toda la serie: oscura, tétrica, y muy lograda. Me encanta como encaja con la voz en off de Dexter. Y no me podía ir sin decir una última cosa: ¿no os resulta desagradable el opening? Ya se que no es nada gore ni nada de eso, pero me pone nervioso esa atención milimétrica en cada detalle de una mañana normal de nuestro asesino favorito. Os dejo el enlace aquí, por si alguno aún no sabe de lo que hablo.

En resumen, que la segunda temporada ya está casi preparada, y en cuanto termine con los últimos capítulos de Friday Night Lights, seguiré disfrutando de esta excelente serie, en la que en un principio no confié, pero que hizo bueno aquello de “rectificar es de sabios”.

viernes, febrero 08, 2008

UNA SEMANITA CARGADA...

Esta semana ha sido bastante variada. Al estreno de la 4ª temporada de Lost, que eclipso toda la actualidad televisiva, hay que sumarle el resto de series que aún tengo en danza, y que creía que podría terminar con algunas, pero no ha sido posible y al final solo he finiquitado una (pero vaya una…). Os hago un pequeño resumen de cómo ha ido la semanita.

Empiezo con Gossip Girl. Es en la que más centrado estoy ahora mismo. Solo me quedan 3 ó 4 capítulos para terminar la temporada, pero ya se pueden ir vislumbrando algunas cosillas. Primero, el interés general de la serie ha bajado muchísimos enteros. Lo que en un principio prometía ser una cruenta lucha de gatas entre la chica más poderosa de NY y la más envidiada, se ha convertido, tras la tregua, en otro producto teen que solo consigue mantener nuestra atención tirando del as en la manga que nos gustó a todos desde el principio: la estética y el lujo del Upper East Side.

Además, varios detalles. Me resulta insoportable la forma de ser de la madre de Nate. Lo único que me viene a la mente cada vez que la veo es: mujer-robot-florero incapaz de ver más allá del lujo y la ostentación que la rodean, con una nula perspectiva para ver los problemas de su marido con las drogas, o de cómo su hijo aborrece su noviazgo con Blair desde el primer día.

Hablando de Blair, sabía que era estirada, pero esto ya me parece excesivo. Su papel queda ya muy lejos de aquella sensual Lolita con la que debutó en House, donde sí que podía llegar a resultar deseable. El capítulo en el que prueba como modelo para la firma de su madre, es un claro reflejo de cómo la escoba que lleva metida por el culo no le saldrá jamás. Y se que es su papel, pero lo desarrolla de una forma muy desagradable. Sin embargo, nos deja una buena frase con la que me reí un montón: "Chuck, ya sabes que yo adoro a todas y cada una de las criaturas de Dios pero, ¿esas mariposas en tu estómago? Deben ser asesinadas".

Y que decir de Chuck. A pesar de ser uno de los personajes más detestables de la historia de las series teen, va cogiendo forma día a día como un auténtico diablo, que realmente disfruta de la opulencia que le brinda el Upper East Side. Cómo bien comenta en uno de los episodios, “solo me preocupo por dos cosas: el dinero, y la felicidad que este puede traerme

Cambiando el tema, ayer por fin pude terminar de ver la temporada completa de Damages. Madre mía, que pedazo de serie. No me extenderé mucho porque quiero dedicarle un artículo completo a esta maravilla que nos ha regalado la cadena FX. Creía que con Pushing Daisies habíamos encontrado la joya de esta apagada temporada de series, pero de repente, emergió esta obra maestra para dejarnos a todos mudos. Es increíble cómo la trama se ha ido volviendo más y más interesante, acercando los dos espacios temporales que nos han ido mostrando, hasta eclosionar todo en un alucinante season finale que, como ya he dicho, comentaré en una entrada aparte.

Sigo con Journeyman, aunque no os lo creáis. Y realmente entiendo por qué la han cancelado. La cosa se está volviendo algo cansina y si sigo con ella es porque al ser tan pocos capítulos los que hay de temporada, me da cosa dejarla a medias. Pero me reinvindico en lo que ya dije anteriormente: Kevin McKidd, que actor más inexpresivo, que muecas tan raras, que cara más difícil de mirar,… En fin, no puedo decir que me apene la cancelación, la verdad.

Empecé Terminator: Sarah Connor Chronicles, y tengo que decir que por mucho que intente seguir la estela de una saga que a mí personalmente me encanta, o mucho mejoran el resto de los capítulos, o se queda en un mero intento que termina el telefilm. Tengo intención de escribir tranquilamente sobre esto, pero para ir abriendo boca, dos cosas: 1. Por mucho que me guste Lena Headey, no le llega ni a la suela de los talones a Linda Hamilton, y realmente creo que no han elegido a la actriz correcta para una serie así. Y 2, una pregunta que siempre me he hecho cuando veo pelis/series de robots: ¿por qué el actor no da signos de ser un cyborg, hasta que comienza a pelear y empieza a hacer gestos en “plan baile del robot”? Sobre todo esos giros de cuello con mirada maléfica, es que me matan. Y si, lo digo por la chica encargada de proteger a este John Connor que, si bien no está a la altura del drogadicto por antonomasia Edward Furlong, si que creo que es mejor elección que el pobre Nick Stahl que vemos en la desafortunada tercera parte.

Esta misma tarde, mientras esperaba a que se bajara el 4x02 de Lost, me he puesto el piloto de Mad Men, una serie que tenía muchas ganas de ver por el aluvión de premios que se llevó en la pasada edición de los globos de oro, y cuya temática no me atraía en principio, pero esperaba que esto se resolviera con la factura que nos prometían de una serie sobresaliente. Y de momento, no ha sido así. Me ha dejado bastante frío el primer episodio. Ha sido curioso ver cómo creaban sobre la marcha el famoso slogan de Lucky Strike “It’s toasted”, pero poco más, la verdad. Seguiré viéndola, por supuesto, y cuando tenga una opinión algo más formada me volveré a remitir a ella, pero a día de hoy tengo que decir que no me ha dejado muy buen sabor de boca.

Mientras escribo esto estoy esperando para ver el segundo de Lost, y tengo una buena noticia para todos: por fin estoy en disposición de ver Dexter. Sunne me ha calentado la cabeza a base de bien, y como quería esperar a terminar con alguna serie para empezar con otra nueva, tras las aventuras de Patty Hewes llegarán próximamente a mi pantalla las del bueno de Dexter, que me han dicho que es un pieza en condiciones…

Bueno, como podéis ver, una semana cargadita en toda regla. Y si tengo que ser sincero, voy bastante retrasado porque mi novia está en plena época de exámenes y no quiero avanzar mucho para poder verlo todo luego con ella, que si no… Ay! Bendito estado de felicidad que nos dan los EE.UU….