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martes, agosto 23, 2005

DECEPCION CON LA 3ª TEMPORADA DE EVERWOOD


Para mi segunda publicación, voy a hablar de otra de las series que me tiene encandilado, pero con la que, a la vez, estoy tremendamente disgutado: Everwood.

Vamos a ver señor Greg Berlanti: si usted ha conseguido crear una serie mágica, en la que la psicología de cada personaje es esencial, en la que cada pequeño momento se convierte en un sentimiento, que no en un culebrón, y ha conseguido todo esto a lo largo de dos temporadas, entonces ¿por qué llega a la 3ª temporada y comete 2 errores gravísimos?

1. Lo convierte en un culebrón (al menos hasta el capitulo 16, "A moment in Manhattan")
2. Elimina del reparto al mejor personaje de la serie: Madison.
Todavía podría llegar a perdonarle lo primero, puesto que reconozco que tiene que ser difícil encontrar caminos e historias originales para crear nuevas temporadas, pero lo que no tiene perdón de dios, se ponga usted como se ponga, es lo segundo.




Yo casi había perdido ya la esperanza de que Everwood se convirtiera en mi serie favorita (rivalizaba seriamente con muchísimas otras), cuando de repente y sin previo aviso, el dr. Brown decidió contratar una niñera para Delia y Ephram. Esta babysitter no era otra que la increible e impresionante Sarah Lancaster, Madison. Un portento de 25 años (en la serie tenía 20) que enamoró a todos los seguidores de la serie (excepto a los Ephramy....como os odio) y que dió a Everwood el giro más esperado por todos: una tercera persona en la relación entre Ephram (el crack) y Amy (la soseras). La segunda temporada se convirtió en una auténtica delicia gracias única y exclusivamente a la aparición en pantalla de esta belleza sin parangón. Cada vez que fijaba la mirada en Ephram, no podíamos hacer otra cosa que no fuera desear ser el joven neoyorquino, a punto de ser besado por ella. Llegaron momentos mágicos como la clase de conducción de Madison a nuestro chico ("Este cabrón es mío! Repítelo!"), la declaración frente a su casa (dios, tengo ese diálogo grabado en la mente: "y se que desde aquella vez que te besé, lo único que siento cada vez que te veo es que quiero volver a hacerlo, y no estoy seguro, pero en el fondo, creo que tu también"), etc. Escenas mágicas que daban la sensación de que durarían toda la vida.

Pero claro, no todo es perfecto: (ojo SPOILERS DE TODA LA SERIE) El picha floja tuvo que dejarla embarazada y el cabronazo de Andy tuvo que mandarla fuera. Pero evidentemente, nuestra chica no se dejó comprar y rechazó la ayuda del neurocirujano, aunque por desgracia, para poder subsistir, tuvo que entregar a su recién nacido hijo a una pareja desconocida... Y al sr. Berlanti no se le ocurrió otra cosa que ELIMINARLA DE LA SERIE, haciendo que apareciera tan solo en los capitulos 16 y 17 de la 3ª temporada, para finalmente dejar cerrada su participación en la misma, con el tema de la adopción. Imperdonable.

Señores, a mi me gusta Everwood, me gusta muchísimo Everwood, y seguiré viendo temporada tras temporada, porque las dos primeras consiguieron engancharme para siempre, pero sepa usted sr. Berlanti, que ha cometido un error muy grave. Ha mandado al ostracismo a una raza entera de personas que amabamos (amamos) a Madison y su relación con Ephram.

EPHRISONS, DESCANSEMOS EN PAZ

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué quieres que te diga, reconozco que Amy podía llegar a ser sosa a veces, pero es que Madison echaba para atrás con su actitud de "tía buena superniñera", Su relación con Ephram era una contínua prueba para él, para estar a su altura porque la chavala es cuatro años mayor, por favor. Por una parte, le dice que es muy maduro para su edad, así que su relación va viento en popa. Pero cada vez que sale a colación el tema del grupo, o simplemente celebran algo, sea el cumpleaños de ella o su concierto, el tema del alcohol y la minoría de edad, se combierte en un hándicap que hace parecer al personaje de Ephram como un estúpido y un niñato. Y Madison no es que ayude, con sus tremendos giros a lo largo de sus apariciones. Por un lado, "Ephram is very sweet", y qué bonito todo, como si ella tuviera también dieciseis años. pero por otro, recuerda su diferencia de edad y la inexperiencia de él en momentos en que tendría que ayudarle, o sincerarse. En esos episodios, me pareció Ephram más maduro que ella, la verdad, en cuanto a sentimientos. Y no digamos en la escena del café. Tela.

Eso sí, de la actriz, nada que objetar. Es muy buena.